domingo, 22 de noviembre de 2015

Comentario de texto Bocaccio III



El tema de este fragmento es el engaño que realiza Doña Sismonda a su marido para poder acostarse con su amante Roberto. 

En este fragmento, el mercader Arriguccio se convierte en uno de los hombres más celosos del mundo, y había empezado a guardar a su mujer en casa, no dejándola salir de allí. Viendo esta situación, Doña Sismonda, que tenía por amante a un joven llamado Roberto, idea un engaño para poder acostarse con él, dejando una cuerda que Roberto tiraba y de la cual, dependiendo de la reacción de Sismonda, dependería si podría acostarse con ella o no. 

Este fragmento se encuadra en el principio de la narración octava (narrada por Neífile), en el cual finalmente Roberto y Arriguccio pelean tras ser el engaño descubierto; eso sí, el joven escapa y Sismonda es capaz de hacer creer al resto que Arriguccio estaba borracho. Esta narración se encuentra en la jornada séptima del Decamerón, narrada por Dioneo y en el que se cuentan las burlas que las mujeres hacen por amor o por su propia salvación a los hombres.

En este texto podemos apreciar varias características o temas que se van dando a lo largo de la jornada séptima del Decamerón. Una de ellas es cómo la mujer tiene un proceso de transformación; pasa de ser la 'donna gentile' descrita por Dante o Petrarca, a ser una donna de carne y hueso, que tiene los mismos valores y derechos que los hombres. Hombres y mujeres son iguales a la hora de buscar los distintos placeres de la vida, y esto se aprecia bien en éste capítulo; Sismonda siente una profunda tristeza por no poder salir de casa ni satisfacer sus deseos sexuales (la mujer, en el Decamerón tiene acceso a los placeres de la vida, la libertad o la aventura), ingeniándose un engaño para poder acostarse con su amante Roberto.

En concordancia con esto, el tema del engaño y la astucia es una de las principales características del Decamerón. Mayormente, los personajes la emplean para realizar un engaño y salir bien parados; en esta novela, Sismonda no sale bien parada del todo ya que es descubierta por su marido, pero finalmente es capaz de salirse con la suya, haciendo creer a todo el mundo que Arriguccio está borracho. Otra de las características es como el amor petrarquista o el platónico y espiritual del Renacimiento pasa a ser sustituido por el amor carnal del Decamerón, donde los personajes se embarcan en una búsqueda de los placeres sensuales: Sismonda trata de acostarse con su amante tal y como sea y ambos buscan vivir el momento y entregarse a ese amor carnal recurrente en el Decamerón.

Otras figuras muy repetidas a lo largo de la obra y que se dan en este fragmento son la del hombre cornudo, débil, dócil y a merced de la mujer (durante el primer tramo de la obra, Arriguccio lo es); la mujer que lleva a cabo un engaño y acaba saliéndose con la suya (Sismonda), y la del amante que acata las decisiones de la mujer para intentar que el engaño salga correctamente.

En cuanto a las características formales del fragmento, presenta un carácter narrativo, correspondiéndose con el principio de la octava narración. En este caso, no hay diálogos, por tanto sólo aparece la narración. Este fragmento se encuadra en el tercer plano narrativo del Decamerón, con un narrador omnisciente, siendo los jóvenes que escuchan los relatos.

En este fragmento encontramos tres personajes: Arriguccio, Sismonda y Roberto. La protagonista es Sismonda, ya que se habla de sus sentimientos y lo que opina ante el hecho de que Arriguccio la tenga tan maniatada, y luego se relata cómo lleva a cabo el engaño normalmente. Arriguccio y Roberto serían personajes secundarios. Los personajes son planos y, como en el resto del Decamerón, el narrador no nos aporta descripciones físicas y sentimentales de los personajes, sino que simplemente deja que nosotros seamos los que debamos enfatizar con ellos, en mayor o menor medida dependiendo de nuestros gustos. El espacio narrativo de este fragmento es cerrado, ya que se da en la casa de Arriguccio y Sismonda, aunque toda la acción ocurre en la ciudad italiana de Florencia (ya que al principio menciona 'en nuestra ciudad'). El registro del narrador es culto, acercándose a lo que llamamos el 'periodo boccacciano', que destaca por el uso de frases largas (por ejemplo: Debéis, pues, saber que en nuestra ciudad hubo un riquísimo mercader llamado Arriguccio Berfinghieri, el cual neciamente, tal como ahora hacen cada día los mercaderes, pensó ennoblecerse por su mujer y tomó a una joven señora noble (que mal le convenía) cuyo nombre fue doña Sismonda)

También destaca por el uso de la hipérbaton (por ejemplo: 'Hermosas señoras, gran peso me incumbe', en lugar de 'Hermosas señoras, me incumbe un gran peso')

El desarrollo temporal es lineal, algo que se repite a lo largo de todo el Decamerón y es una de sus características: no hay flashbacks ni saltos en el tiempo. Por último, el lenguaje usado es crudo y realista, mientras que en otras partes del Decamerón, como el proemio, es algo más retórico.

Entrando a hacer una valoración personal del texto, hay que remarcar diferentes aspectos sobre una obra como el Decamerón. No cabe duda que es una de las obras cumbre de la literatura universal, y que muchos de los cambios que introdujo en su momento aún tienen vigencia hoy en día. Boccaccio rompe con la tradición literaria antigua con el Decamerón, presentando al hombre como artífice de su destino por primera vez, en lugar de dejarlo a merced de la gracia divina. Otro de los aspectos en los que Boccaccio da una vuelta de tuerca a la concepción literaria es el componente psicológico que le da a sus personajes, presentando al ser humano tal y como es, con sus virtudes y defectos. El Decamerón impulsó la transición entre la religiosidad medieval y el humanismo renacentista, exaltando la libertad individual del hombre. 

Otra de las características a mencionar es el papel de la mujer, con un valor mucho más 
individual y que constituye el mayor rasgo de modernidad, en especial de la Jornada VII. Se hace evidente el rechazo de Boccaccio al papel al que quedó relegado la mujer en aquella época, con matrimonios impuestos, sumisión al marido o represión religiosa, por tanto le otorga la potestad de participar en placeres terrenales, mostrando a una mujer de carne y hueso capaz de satisfacer todos sus deseos. Otra de las características es lo utilizado que está el 'carpe diem', el tópico literario, a lo largo de todo el texto: en este fragmento, y especialmente a lo largo de la tercera narración. En este fragmento se ve con las ganas que tiene Sismonda de acostarse con su amante, impulsando ese vitalismo del que hace gala el carpe diem.

Por supuesto, la influencia del Decamerón en muchísimos ámbitos hoy en día ha sido muy notable. En la literatura tuvo un papel notabilísimo, ya que posee una cohesión interna que la mayoría de las obras de su tiempo carecían; es un paso hacia delante que da Boccaccio, buscando la novela moderna. A posteriori, bajo la influencia de Boccaccio otros autores como Chaucer escribirían obras que recuerdan al Decamerón, en este caso Los Cuentos de Canterbury. En España, la obra de Boccaccio puede asimilarse vagamente con el Lazarillo, e incluso tiene rasgos parecidos con El Quijote. Muchas de estas historias son trasladadas al teatro durante el Siglo de Oro.

Pero evidentemente no es la literatura el único campo en el que se manifiesta el Decamerón: en el arte tenemos la versión llevada a la gran pantalla de Pier Paolo Pasolini (1971) o diversas pinturas de autores como Botticelli, Winterhalter o Waterhouse.


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