domingo, 7 de febrero de 2016

Comentario de texto II - Werther



“Querido Guillermo: Me encuentro en un estado que debe parecerse al de los que antiguamente se creían poseídos del espíritu maligno. No es el pesar, no es tampoco un deseo ardiente, sino una rabia sorda y sin nombre lo que me desgarra el pecho, me anuda la garganta y me sofoca. Sufro, quisiera huir de mí mismo, y paso las noches vagando por los parajes desiertos y sombríos de que abunda esta estación enemiga.

“Anoche salí. Sobrevino súbitamente el deshielo y supe que el río se había salido de madre, que todos los arroyos de Walheim corrían desbordados y que la inundación era completa en mi querido valle. Me dirigí a él cuando rayaba la medianoche, y presencié un espectáculo aterrador. Desde la cumbre de una roca vi a la claridad de la luna revolverse los torrentes por los campos, por las praderas y entre los vallados, devorándolo y sumergiéndolo todo; vi desaparecer el valle; vi en su lugar un mar rugiente y espumoso, azotado por el soplo de los huracanes. Después, profundas tinieblas; después la luna, que aparecía de nuevo para arrojar una siniestra claridad sobre aquel soberbio e imponente cuadro. Las olas rodaban con estrépito..., venían a estrellarse a mis pies violentamente… Un extraño temblor y una tentación inexplicable se apoderaron de mí. Me encontraba allí con los brazos extendidos hacia el abismo, acariciando la idea de arrojarme en él. Sí, arrojarme y sepultar conmigo en su fondo mis dolores y sufrimientos. Pero ¡ay qué desgraciado soy! No tuve fuerzas para concluir de una vez con mis males, mi hora no ha llegado todavía, lo conozco. ¡Ah, Guillermo!


¡Con qué placer hubiera dado esta pobre vida humana para confundirme con el huracán, rasgar con él los mares y agitar sus olas! ¡Ah!, ¿no alcanzaremos nunca esta dicha los que nos consumimos en nuestra prisión? ¡Qué tristeza se apoderó de mí cuando mis ojos se fijaron en el sitio donde había descansado con Carlota bajo un sauce después de un largo rato de paseo! También allí había llegado la inundación, y a duras penas pude distinguir la copa del sauce. Pensé entonces en la casa del juez en sus prados... El torrente debía de haber arrancado también nuestros pabellones y destruido nuestros lechos de césped. Un luminoso rayo del pasado brilló ante mi alma, como brilla en los sueños de un cautivo una ola de luz que le finge praderas ganado o grandezas de la vida. Yo estaba allí de pie... ¡Ah! ¿Es que me falta valor para morir? Yo debía... Y, sin embargo, heme aquí como una pobre vieja que recoge del suelo sus andrajos y va de puerta en puerta pidiendo pan para sostener y prolongar un instante más su miserable vida.”




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En este fragmento podemos decir que Werther le cuenta a Guillermo que está harto de vivir y se piensa si es mejor acabar con su vida. El tema principal de este fragmento de obra es el suicidio, pero para ello antes debe haber una desesperación y un pesimismo en Werther, que es lo que ocurre.

Werther ya ha intentado suicidarse pero le faltaron "huevos" para llevarlo a cabo. Todo esto surge a que el amor entre Carlota y él no es recíproco y lleva un gran peso con él. El protagonista se encuentra en una situación muy delicada ya que está desesperado y harto de vivir.

El joven está en una mala situación debido a su descontento por la sociedad que le rodea y la época en la que se encuentra. Además, en aquellos tiempos el suicidarse no se veía como una acción de cobardía, como sí se ve en la actualidad, sino como una acción de valentía, de ahí que a Werther se le pasara por la cabeza realizarla. En aquella época los hombres románticos y entregados siempre acababan sus vidas con el  mismo final: el suicidio. 

A parte de este tema, otros temas también tratados en el fragmento pero no con la importancia del tema del suicidio, vamos hablar del arte y la naturaleza. A través de adjetivos y descripciones, nos narra varios lugares que sirve como ejemplo para el hombre romántico. Podemos ver cómo lo hace en la siguiente frase extraída del texto: "Las olas rodaban con estrépito..., venían a estrellarse a mis pies violentamente..."

El narrador de este fragmento es en primera persona, pero como en el comentario del texto I publicado anteriormente, a lo largo de la obra el narrador cambia a tercera persona, es decir, a narrador-editor, una figura que no lo sabe todo pero que nos ayuda a entender mejor el libro mediante otra visión de Werther.

Esta obra Goethe la transforma en una novela epistolar ya que lo que se cuenta son cartas de Werther dirigidas a uno de los protagonistas como es Guillermo contándole sus aventuras, y desventuras, sentimentales. Como ya dijimos antes, la obra se divide en tres partes: el Libro Primero, el Libro Segundo y el Editor al Lector. Hablando un poco de la estructura interna del fragmento vemos una pequeña introducción en la que Werther les describe a Guillermo sus pensamientos más profundos. En el resto del relato Werther habla de su paseo por el campo comparándolo con sus sentimientos.

El espacio del fragmento es abierto ya que la obra discurre en un lugar imaginario inventado por el autor, Walheim. El tiempo narrativo es lineal, ya que transcurre de una manera gradual sin ningún salto en el tiempo. Pero, lo de que no haya saltos en el tiempo no es una característica propia de esta 
obra ya que en otras partes de esta historia si los hay.

El personaje principal es Werther, que se encuentra en una situación desoladora y con intento de suicidio. Otro personaje que aparece pero con menos importancia es el  receptor de las cartas, Guillermo.

Terminando, vamos hablar de las figuras retóricas utilizadas. Como en el anterior texto sobresalen las exclamaciones como en "¡ay qué desgraciado soy!",preguntas retóricas "¿Es que me falta valor para morir?", reticencias "Yo estaba allí de pie...", interjecciones "¡Ah, Guillermo!", sinestesia en "siniestra claridad", anáfora "vi desaparecer el valle; vi en su lugar un mar rugiente y espumoso" y metáfora "¿no alcanzaremos nunca esta dicha los que nos consumimos en nuestra prisión?"


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