viernes, 5 de febrero de 2016

Goethe y su época


Johann Wolfgang von Goethe nació en la ciudad alemana de Frankfurt en 1749 y murió en 1832. Junto con Cervantes y Shakespare es considerado uno de los mejores autores de la literatura universal.

Nacido en el seno de una familia burguesa, es hijo de un abogado y consejero imperial y su padre fue quién se encargó de su educación principalmente . Fue un hombre muy polifacético ya que trabajó como poeta, filósofo, científico, dramaturgo, novelista, moralista y sabio.

Goethe inició sus estudios allá por el 1765 en Leipzig, una ciudad alemana al noroeste del estado de Sajonia, pero una grave enfermedad le hizo dejar los estudios y volver a su ciudad natal durante dos años. Durante estos dos años que estuvo enfermo estudió filosofía oculista, astrología y alquimia, y además se introdujo en el misticismo religioso. Una vez recuperado con la gran ayuda de su amiga Katharina von Klettenberg se trasladó a la ciudad alemana de Estrasburgo.

Estuvo en Estrasburgo del 1770 al 1771 para proseguir sus estudios de Derecho y ampliarlos con estudios de Historia y Medicina, dónde conoció a muchas personas que en el futuro le ayudarían en sus obras como fueron Friederike Brion, que más tarde le ayudaría de modelo para hacer los personajes femeninos en sus obras, y al filósofo y crítico literario Herder, quien lo enseñó a apreciar la poesía popular alemana y que le invitó a descubrir a Homero, Ossian y Shakespeare.

Tras graduarse en Derecho y  volver a su ciudad natal, Frankfurt, para ejercerlo, escribió varias obras. Al  año siguiente, como resultado de un desdichado incidente amoroso con Charlotte Buff, prometida de uno de sus amigos, y de la que se enamoró perdidamente, Goethe ofrecería su primera muestra de romanticismo al más puro estilo rousseauiano con su novela Las desventuras del joven Werther (1774). En el año 1775 volvió a mudarse, esta vez se trasladó a Weimar, que en aquella época era uno de los centros intelectuales y literarios de Alemania. Allí estuvo hasta la hora de su muerte y realizó varias actividades variopintas que no tenían nada que ver con la literatura. Entre 1786 y 1788 vivió en Roma, dónde cumplió su sueño de joven al vivir en Italia y dónde, además, creó la obra Epigramas Venecianos. De nuevo en Weimar comenzó un periodo de gran creatividad literaria qué disfrutó hasta que falleció en 1832.




En cuanto al contexto histórico, y tal y como ocurre con otros grandes escritores como Bocaccio y Shakespeare -ambos anteriormente- también la obra de Goethe se sitúa en un momento de transición entre dos épocas históricas y artísticas diferentes: el racionalismo clásico del siglo XVIII y la agitación revolucionaria del Romanticismo. Si el lema del espíritu y la literatura pudiera resumirse en "razón y sentido de la medida", según avanza el siglo este equilibrio que los ilustrados buscan va a irse alterando a través de un proceso en el que la libertad incrementa su peso en detrimento del sentido de la medida.

El prerromanticismo sería la manifestación estética de ese desequilibrio. Desde mitad del siglo XVIII, y de manera progresiva según se acerca su final, ya que en 1789 se inició la Revolución Francesa, el deseo de libertad se extiende a todos los ámbitos de la vida social y cultural, y entre ellos, como no podía ser menos, la literatura, que lentamente va rompiendo con las barreras y reglas que imponía la estética neoclásica. Entre los rasgos más sobresalientes de esta estética emergente podemos citar los siguientes:
  • Mayor peso de los sentimientos y la emoción frente a la razón.
  • Aumento del valor de la imaginación y la originalidad frente a la imitación.
  • Paso de una literatura centrada en lo útil a una literatura basada enn la exaltación de la intimidad.
  • Desaparición del tono didáctico en las obras literarias.
  • La libertad como valor absoluto.
  • Puesta en entredicho de las reglas y preceptos del Neoclasicismo.
  • Reivindicación del concepto de "genio" y del escritor como "creador" y de la literatura, por tanto, como obra singular e irrepetible.


Si bien no faltarán precedentes y seguidores en Francia (Rousseau) e Inglaterra (Richardson, Fielding), esta nueva sensibilidad tendrá su núcleo literario más relevante y significativo en la literatura en lengua alemana; Alemania será el país en el que se inicie el Romanticismo alemán adquirió caracteres distintos de los que muestra en el resto de Europa; así, por ejemplo, no apareció en brusco contraste con las ideas del siglo XVIII, que se basaban en la Ilustración, sino que surgió como evolución natural del cruce de ideas de ese mismo siglo XVIII. Un grupo de jóvenes patriotas rechazará el clasicismo al que identifican con Francia y buscará inspiración en las tradiciones populares germánicas. Además de Goethe, en Alemania destacaron J.G. Herder, principal teórico del movimiento, y Schiller.


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