viernes, 5 de febrero de 2016

Werther y la obra literaria de Goethe


Johann Wolfgang Goethe cultivó todos los géneros literarios pero fue en 1774 cuando por primera vez cuando este autor ofreció su primera muestra de romanticismo a más puro estilo rousseauniano con su novela Las desventuras del joven Werther, que se convertiría, a la postre, en la obra emblemática del Romanticismo europeo. En 1787 , Goethe corrigió y aumentó esta obra ya que el tiempo que le dedicó al escribirla fue muy corto, únicamente cuatro semanas.

La novela es de carácter autobiográfico y nos narra a través de varias epístolas que el joven Werther dirige a su amigo Guillermo  (Wilhelm) la propia historia del protagonista, un joven apasionado y sentimental que abandona su ciudad para retirarse a la soledad de Wahlheim, una aldea tranquila dónde se dedica a la pintura y a la lectura; será en la aldea dónde conozca a Carlota, una hermosa muchacha de la que queda perdidamente enamorado. Pero la joven Carlota estaba prometida con Alberto, un chaval honrado. El amor crece del corazón del joven Werther. La vida del joven discurre, desde aquel momento, entre la esperanza de una posible relación con Carlota y la desesperanza ante la imposibilidad real de dicha relación. 

Werther intenta enderezar su vida, cambiar de rumbo alejándose de Carlota, pero sus sentimientos serán más fuertes que su razón. La noticia de que Alberto y Carlota se van a casar le pone histérico. A través de sus cartas, el lector aprecia el enamoramiento del protagonista, así como el aumento de su desesperación por el dolor y el desgarro por este amor imposible que acabará con el suicidio de este joven, falto de adecuación al mundo que le rodea, y como manifestación de una frustración existencial que los franceses denominarían el “mal du siècle”. Escrita en un tono un tanto dramático, con una prosa llena admiraciones e hipérboles, pero con un sutil análisis de la pasión amorosa y de sus efectos psicológicos, la novela tuvo una influencia decisiva en la construcción de la sensibilidad prerromántica. Numerosos jóvenes enfermos de amor imitaron a Werther y se suicidaron, como manifestación palpable de que a veces la realidad imita al arte; y muchos adoptaron la moda de los colores azul y amarillo de la indumentaria de Werther. El éxito del libro superó incluso a La nueva Eloísa de Rousseau, a pesar de que la obra fue duramente criticada por los moralistas de la época, tanto por lo escandaloso del suicidio como por el desafío que la obra manifestaba contra las convenciones sociales.


 La inspiración del Werther la encontró su autor a mediados de 1772 cuando, mientras era practicante como abogado en el tribunal de Wetzlar, se enamoró de Charlotte Buff, la novia y prometida de su colega, Kestner, y además recibió la noticia del suicidio de un amigo y colega suyo, que, depresivo por el amor imposible a una mujer casada, se había suicidado disparándose un tiro con una pistola que había pedido prestada a Kestner.

 El Werther de Goethe nace en un momento histórico alemán en el que se rompe de forma radical con el culto a las reglas y a la razón predominante hasta ese momento. Se estaba forjando toda una revolución en la lírica, el drama y la novela. Su aparición en otoño de 1774 supone la finalización en Alemania de una literatura dependiente de estilos y formas heredadas de regiones vecinas, de Inglaterra y Francia principalmente.







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