viernes, 11 de marzo de 2016

La vida es un juego

La vida es un juego dicen algunos. Una partida en la que muchas veces tienes buenas cartas pero otras muchas tienes que retirarte a tiempo antes de caer. Ganar o perder no depende de otra persona que no seas tú, es tu partida y tu tienes las cartas en tu mano.

Hay gente que achaca sus derrotas a la suerte. ¿Qué suerte? La suerte es de perdedores, la suerte es la típica excusa de los que siempre pierden. Yo haría una comparativa con el fútbol, tema importante en la ciudad en la que vivo. El Sevilla y el Betis, son los dos equipos de nuestra bonita ciudad. El equipo de Nervión, dominador claro en la última década en cuanto a derbis se refiere, está haciendo las cosas muy bien empezando por los despachos y acabando por el césped desde hace bastante tiempo, consiguiendo así muchos éxitos nacionales y europeos, y el equipo de enfrente, acomplejado, no es capaz de hacer otra cosa que compararse, y quedar en evidencia ante el mundo futbolero, con su eterno rival. A lo que voy, el equipo de la Palmera, convertido en un ascensor los últimos años, achaca a la suerte los éxitos de su rival. Se escuchan desde las redes sociales voces verdiblancas que dicen que el Sevilla tiene suerte, por ejemplo, en los sorteos de las competiciones continentales o con las actuaciones arbitrales. Las cosas bien hechas y el fruto del trabajo no, la suerte.

Como yo siempre digo, la suerte es de los campeones. La suerte no viene no sola, la suerte viene acompañada de un trabajo día tras día, de un trabajo oscuro que no se ve pero que está presente. Y algunos siguen creyendo en el azar. Para mí, es sólo un pequeño porcentaje, una recompensa a tu esfuerzo. Nada más.




Comparando al juego con la vida, siempre tenemos un objetivo, una meta que alcanzar y lograr. Tenemos que tener claro en nuestra cabeza nuestra estrategia, nuestros planes para cuando llegue el momento, ejecutarlos.

La vida es un juego en el que lo importante es siempre ganar. O se gana, o se aprende para próximas ocasiones, nunca se pierde pero hay que disfrutar de la partida, del camino, del trayecto en el que estás jugando tus cartas. Durante la larga partida, tendrás nuevas cartas, te llegarán nuevas opciones y otras cartas las tirarás, o simplemente, al no servirte, se irán.
Hay cartas más importantes que otras, hay "manos" en las que te juegas más que en otras pero, al fin y al cabo, debes de jugarlas todas y todas tendrán consecuencias. Además, debemos tener en cuenta que no jugamos solos, que estamos rodeados de personas a las que les influyen tus actos, pero recuerda, como diría aquel, primero tú y los tuyos, y luego los dem

También hay partidas que no van demasiado bien y en las que tienes que usar "pillerías", o trampas, hablando mal y pronto. Hay veces en las que comes, o te comen, en las que te haces fuerte o te tiran y hay momentos que hay que usarlas aunque quede mal decirlo pero todo sea por ganar, por avanzar.

Hay partidas, que si ves que tus cartas no son las mejores, mejor no jugar, mejor no arriesgarte porque tanto en la vida como en el juego, hay que arriesgar, pero siempre con cabeza, planeando, no haciendo las cosas sin pensar ya que pueden traer graves problemas.






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