lunes, 7 de marzo de 2016

Valoración e influencias de El Jugador


El Jugador es una novela realista. En esta famosa novela de Dostoievski el protagonista sufre una adicción incontrolable a los juegos de azar creyéndose que la fortuna le arreglará la vida y lo único que le traen son problemas. Esta novela está narrada en primera persona, algo sorprendente para todos los lectores ya que las obras pertenecientes a la literatura realista suelen tener un narrador en tercera persona u omnisciente. Otro dato a tener en cuenta en esta novela es el uso de expresiones francesas debido a que este idioma tuvo una gran relevancia entre las clases altas del siglo XIX y la utilización de constantes expresiones fruto de la mala suerte que dice el escritor que tiene el personaje principal en los juegos de azar.





El jugador es una obra fácil de encuadrar dentro del Realismo ya que es una novela de medio dónde se le da más importancia al hombre martirizado por la sociedad en la que vive, y de la misma manera, se le resta importancia al hombre romántico idealista de siempre.

Esta obra tiene un carácter biográfico, ya que muchos de los sucesos que le ocurren al protagonista, en su mayoría desgraciados, también le han ocurrido a Dostoievski. El nacido en Moscú tiene en su obra a su otro yo, Alexei, que es muy parecido a él ya que es un hombre honrado pero que su pasión desproporcionada por el juego le causa graves problemas en su vida. El estar metido tan de lleno en el juego y en el dinero que gana le lleva al protagonista a no pensar de manera lógica, pero también hay otro tema como es el amor no correspondido, tema que también sufre Alexei en la obra.

La gran cuantía de descripciones minuciosas que encontramos, ya sea de personajes o de lugares y el lenguaje entre Alexei y Paulina romántico tan poco usual en este tipo de obras al pertenecer a literatura realista son dos aspectos que me han llamado bastante la atención.





En definitiva, el tema principal del texto es el juego. El juego es azar, sigue habiendo gente hoy en día que continua adicta a los juegos y a eso le llamamos ludopatía, que es un trastorno en la que una persona se ve obligada, por una urgencia psicológicamente incontrolable, a jugar, de forma persistente y progresiva, afectando en gran medida a la vida laboral, personal y familiar de esa persona. 

El juego es un tema que cuando te metes dentro de él te adentras en una burbuja de la que es muy difícil salir ya que te vendes a la suerte y hasta que no ganas no quieres parar de jugar, y cuando ganas quieres seguir jugando. Bajo mi opinión, el juego es una droga que cuando te metes tiene difícil solución y creo que, para evitar casos de personas normales que se cargan sus vidas, y las de sus seres más cercanos, por culpa del juego, debería de haber más propaganda y más atención desde el Estado español -como hay de otros males, como las drogas- .

El juego y las apuestas, en los últimos años, están llegando a los telediarios nacionales más importantes, y es que, estamos viendo como casas de apuestas tienen la suficiente fuerza para amañar partidos tan importantes como son partidos de la Liga Profesional de Fútbol o partidos de tenis de gran relevancia mundial. ¿Será esto lo que haga a las fuerzas más poderosas a reaccionar y a concienciar a la gente de que esto del juego no es ninguna broma?


Hablando un poco ahora de las influencias de El Jugador, podemos decir que esta obra del ruso Doistoievski tuvo una inmensa relevancia en la psicología y en la filosofía, a parte de en la literatura, como ya hemos tratado anteriormente.

En nuestro país fueron dos conocimos escritores, como son Unamuno y Ernesto Sábato, los que leyeron más sobre Dostoievski. Además, en sus obras hay evidencia de ello ya que encontramos numerosos aspectos que nos revelan que el ruso tuvo mucha influencia en ambos.

En cuanto a otro campo como es el cine, las películas El jugador de Károly Makk, de 1997, y The Glambers, de 2007, están, obviamente, relacionadas con la obra del moscovita Fyodor.





Y es tanta la importancia que tuvo la obra de Doistoievski que también existen cuadros que nos simbolizan la obra del ruso como son La Ruleta, pintada por Edvard Munch en 1892, y Los Jugadores de Cartas, hecha entre los años 1890 y 1895 por el francés Paul Cézanne.


                                                       
                                                            Les joeurs de cartes, de Paul Cézanne.


Finalizando, en la música también dejó su marca esta novela y es que encontramos una ópera de Serguéi Prokófiev del año 1929 y una canción llamada The Glambers de Kenny Rogers del año 1978.







No hay comentarios:

Publicar un comentario